Encaramado en las orillas del río Comté, a unos 75 km al sur de Cayena, el pueblo de Cacao es uno de esos destinos que sorprenden a todos los viajeros. Aquí, en el corazón de la selva amazónica guayanesa, se saborea un humeante tazón de sopa de fideos, se admiran bordados de una delicadeza extraordinaria y uno se baña en aguas cristalinas. Bienvenido al pueblo hmong de la Guayana Francesa, un rincón del Sudeste Asiático en plena Amazonía.
En Hostel Toucan llevamos años enviando a nuestros viajeros a Cacao. Es nuestra excursión dominical favorita, la que recomendamos sin dudar para comprender el mosaico cultural único de este territorio. Esto es todo lo que necesitas saber para que tu visita sea un éxito.
¿Por qué un pueblo hmong en plena Amazonía?
Para apreciar bien Cacao, hay que conocer su historia. A finales de los años setenta, Francia acogió a refugiados hmong que huían de Laos tras la guerra de Vietnam. Varios cientos de familias se instalaron en la Guayana Francesa a partir de 1977, en tierras desbrozadas de la cuenca del río Comté. Así nació Cacao en 1977.
Cuarenta y cinco años después, estas familias han convertido este rincón de la selva en uno de los principales graneros hortícolas del departamento. Gran parte de las frutas y verduras que se venden en el mercado de Cayena procede de Cacao. El pueblo ha sabido preservar su lengua, su cocina, sus trajes tradicionales y su artesanía, al tiempo que echaba raíces profundas en la realidad guayanesa. Es esta doble identidad, asiática y amazónica, la que hace que el lugar sea tan fascinante.

El mercado del domingo: la cita imprescindible
Si solo debes recordar una cosa: Cacao se visita el domingo por la mañana. Es el único día en que el mercado está en pleno apogeo, de 7 a 13 h aproximadamente. Entre semana, el pueblo está muy tranquilo y la mayoría de los puestos están cerrados. Llega temprano, idealmente antes de las 9:30, para disfrutar del ambiente antes de la afluencia y el calor.
Las sopas hmong, la estrella del mercado
La famosa sopa de fideos hmong (el bo bun y las sopas tipo pho, servidas con cerdo, ternera, hierbas frescas, brotes de soja y lima) es toda una institución. Calcula de 8 a 12 € el tazón copioso. Varias familias regentan pequeños puestos de comida bajo los carbets de madera. Nuestro consejo de lugareños:
- Llega antes de las 9 h para evitar la cola, que puede superar los 30 minutos en temporada alta.
- Prueba también los nems, los buñuelos de plátano y los zumos de fruta fresca (guanábana, maracuyá).
- Lleva efectivo: pocos puestos aceptan tarjeta y no hay cajero en el pueblo.
La artesanía y los bordados
El segundo tesoro del mercado son los bordados hmong. Las mujeres del pueblo perpetúan un arte textil minucioso: tapetes, cojines, bolsos, prendas bordadas a mano con motivos geométricos coloridos. Una pieza pequeña parte de unos 10 €, y un gran mantel bordado puede alcanzar los 80 a 150 €. Es un recuerdo auténtico y útil, mucho más que las baratijas importadas.
En los puestos también encontrarás verduras asiáticas (espinaca de agua, calabazas, chiles), cestas trenzadas y a veces joyas. Regatear no forma realmente parte de la cultura local: los precios son justos, así que es mejor comprar con una sonrisa.
El museo de insectos y mariposas (Le Planeur Bleu)
A dos pasos del mercado, no te pierdas el pequeño museo del Planeur Bleu, dedicado a la fauna entomológica de la Guayana Francesa. Distribuido en dos niveles de un carbet tradicional, reúne una colección impresionante:
- arañas pollito y tarántulas amazónicas,
- las magníficas morfo azules (el famoso «planeador azul» que da nombre al lugar),
- escarabajos Hércules, insectos palo, mantis y coleópteros gigantes,
- escorpiones y otras curiosidades de la selva.
Calcula unos 4 a 6 € la entrada de adulto, algo menos para los niños, y de 30 a 45 minutos de visita. Es entretenido, ideal con niños, y complementa a la perfección la mañana en el mercado. Comprueba los horarios en el lugar, ya que se ajustan sobre todo al domingo.
El baño en el río Comté
Después de la sopa y el museo, llega el momento de relajarse. El río Comté que bordea el pueblo ofrece zonas de baño naturales muy apreciadas por las familias guayanesas. El agua es fresca, generalmente clara en la estación seca, y el entorno selvático es magnífico.
Algunas recomendaciones de sentido común:
- Prioriza la estación seca (de mediados de julio a mediados de noviembre), cuando el agua está más baja y más transparente. En la estación de lluvias, la corriente puede ser fuerte y el agua turbia.
- Báñate en las zonas conocidas y concurridas; infórmate con los habitantes.
- Lleva bañador, toalla, escarpines (el fondo a veces es pedregoso) y repelente de mosquitos.
Algunas familias también ofrecen descensos en kayak o en piragua por el Comté. Es una forma excelente de prolongar el día y observar la selva desde el agua.
