Deslizarte en silencio sobre una pradera marina turquesa y ver a una tortuga marina pastando tranquilamente a pocos metros de ti: es uno de los recuerdos más impactantes que Martinica puede ofrecerte. La buena noticia es que no necesitas ni botella de buceo ni una larga navegación para vivir ese momento. En el municipio de Anses-d’Arlet, al suroeste de la isla, varias calas resguardadas acogen con frecuencia tortugas verdes y tortugas carey, al alcance de unas gafas y un tubo de snorkel. En esta guía encontrarás los mejores spots, el mejor momento para observarlas, el material útil y, sobre todo, las normas de respeto que convierten este encuentro en una experiencia de ecoturismo responsable.
Por qué Martinica es un spot de tortugas
La costa caribeña de Martinica, más tranquila que la vertiente atlántica, concentra bahías protegidas del viento donde crecen amplias praderas de fanerógamas marinas. Estos prados submarinos son la despensa de las tortugas verdes, que se alimentan de ellos a diario. Las tortugas carey, por su parte, frecuentan más las zonas coralinas vecinas en busca de esponjas. El resultado: alrededor de las Anses-d’Arlet puedes cruzarte con estas dos especies en un agua a menudo clara y poco profunda.
Estas tortugas son animales salvajes y protegidos: no se las alimenta ni se las adiestra. Verlas sigue siendo, por tanto, una suerte, nunca una garantía. Es precisamente eso lo que hace el encuentro tan valioso, y lo que justifica abordarlo con paciencia y discreción.

Los mejores spots en las Anses-d’Arlet
El municipio de Anses-d’Arlet reúne, en apenas unos kilómetros, los tres lugares más conocidos para hacer snorkel con las tortugas.
Anse Dufour
Es el spot más reputado de la isla. Esta pequeña cala de arena clara, bordeada de algunos restaurantes de pescado, da a un fondo donde las tortugas vienen a pastar a pocos metros de la orilla. Puedes salir directamente desde la playa, con las aletas puestas, y llegar a la pradera marina con unas pocas brazadas. Es también el lugar más concurrido: para disfrutar de la calma, conviene llegar temprano.
Anse Noire
Vecina inmediata de Anse Dufour, Anse Noire se distingue por su arena volcánica oscura y su ambiente más íntimo. Se baja a ella por una escalera desde el aparcamiento. El pantalán y sus aguas resguardadas la convierten en un excelente terreno para observar tortugas verdes y bancos de peces. Encadenar Anse Dufour y Anse Noire en una misma mañana es uno de los grandes clásicos de la costa.
Grande Anse des Anses-d’Arlet
Más amplia y más abierta, Grande Anse posee una pradera marina cercana a la orilla que atrae con frecuencia a las tortugas que vienen a pastar. La playa, flanqueada de coloridas barcas de pesca (gommiers), es ideal para alternar baño, snorkel y descanso. Desde el pantalán o los extremos más rocosos de la bahía, aumentas tus posibilidades de cruzarte con la fauna.
El pueblo de las Anses-d’Arlet
El pueblo de las Anses-d’Arlet, con su iglesia frente al mar y su célebre pantalán, es una de las postales de Martinica. Más allá del decorado, sus fondos cercanos albergan peces multicolores y, a veces, tortugas. Es un punto de partida práctico para desplazarse hacia las demás calas y reponer fuerzas en un chiringuito con los pies en la arena.
Cómo observar las tortugas con gafas, tubo y aletas
El snorkel —aletas, gafas y tubo— es la forma más sencilla y respetuosa de acercarse a estos animales. No hace falta saber bucear en apnea: las tortugas se alimentan en aguas poco profundas, y la mayoría de los encuentros se producen en superficie.
Algunos principios para poner todas las probabilidades de tu lado:
- Localiza las praderas marinas: esas zonas de un verde oscuro, más que la arena desnuda, son los restaurantes de las tortugas verdes.
- Nada despacio y en silencio, sin grandes aleteos que asusten a la fauna.
- Quédate en superficie y deja que la tortuga se acerque: si se siente libre en sus movimientos, permanece más tiempo.
- Ten paciencia: observa las zonas donde otros nadadores miran hacia el fondo, suele ser señal de una presencia.
- Respira con calma por el tubo para limitar el ruido y el gasto de energía.
El mejor momento para verlas
El amanecer es, con mucho, el momento ideal. El agua suele estar más tranquila, la visibilidad es mejor, hay poca afluencia y las tortugas están más serenas. Llegar nada más abrir los aparcamientos también te evita el calor y la multitud del mediodía.
En cuanto a la temporada, las tortugas están presentes todo el año en estos lugares. El periodo más agradable suele coincidir con el carême (de diciembre a abril aproximadamente), la estación seca de aguas cristalinas. En la temporada más húmeda, vigila el tiempo y el oleaje, que pueden reducir la visibilidad. Evita meterte en el agua justo después de fuertes lluvias y opta por los días sin viento marcado.
