En el extremo sureste de Martinica existe un lugar donde entras al agua, caminas unos minutos con el agua apenas a la altura de la cintura y llegas a un islote desierto al otro lado de una laguna transparente. Ese lugar es el Cap Chevalier, en Sainte-Anne: su snorkel en una laguna turquesa sigue siendo uno de los secretos mejor guardados del Grand Sud. Ni barco, ni club, ni entrada: una máscara, un tubo y una marea bien elegida. Como residente del sur, traigo aquí a mis allegados en cuanto desembarcan. Aquí va mi manual para disfrutarlo sin equivocarte de momento ni de calzado.
Cap Chevalier: dónde está esta laguna y por qué es única
El Cap Chevalier cierra la playa salvaje de Sainte-Anne por el lado atlántico, al sureste de la isla, a unos diez minutos de Le Marin y unos veinte de Sainte-Anne. A veces se le llama «les Coffres» (los cofres): estas calas encajonadas, pequeños «cofres» de mar resguardados, jalonan esta costa azotada por los alisios. El contraste es asombroso: a pocos kilómetros el Atlántico golpea los cabos, pero aquí una barrera de arrecife corta el oleaje y deja una superficie de agua casi inmóvil.
Lo que hace la laguna del Cap Chevalier tan propicia para el snorkel se resume en tres palabras: poco profunda, resguardada, viva.
- Poco profunda: entre la playa y el Îlet Chevalier, el agua no supera la cintura de un adulto, a veces solo las rodillas con marea baja.
- Resguardada: el arrecife costero rompe las olas y la laguna permanece lisa incluso cuando el mar se agita en otros lugares.
- Viva: praderas marinas, cabezos de coral y pequeños cantiles concentran una fauna coralina visible desde la superficie.
Es uno de los pocos puntos de la isla donde nadadores poco experimentados, e incluso niños acompañados, hacen snorkel con confianza sin perder pie.

El Îlet Chevalier: la travesía a pie que da todo el encanto al lugar
La estrella es el Îlet Chevalier, ese islote deshabitado que cierra la laguna a unos centenares de metros de la costa. Su particularidad hace soñar: con buena marea y mar en calma, se llega a pie por el agua, sobre fondos de arena y praderas marinas donde rara vez se pierde pie. Algunas referencias:
- Distancia: de 300 a 500 metros desde la playa según el punto de entrada.
- Duración: de 15 a 25 minutos a paso tranquilo, con la máscara en la frente para observar por el camino.
- Profundidad: la cintura de un adulto como máximo, a menudo mucho menos con marea bajante.
- Escarpines imprescindibles: el fondo alterna arena, praderas marinas, corales y erizos. Nunca descalzo.
Cuidado, eso sí: esta travesía depende de la marea y del viento. Con mar gruesa, alisio fuerte o marea alta, el paso se vuelve incómodo y puede instalarse una corriente; entonces es preferible el kayak o el paddle, fáciles de alquilar en la zona. En el islote hay algo de sombra, rincones de arena y los mejores puntos de snorkel todo alrededor.
Snorkel en el Cap Chevalier: ¿qué se ve bajo el agua?
El snorkel en el Cap Chevalier recompensa al ojo paciente: la vida se concentra en los cabezos de coral y las praderas marinas, a poca profundidad. Se distinguen con facilidad:
- Peces loro que mordisquean el coral, sargentos mayores rayados y damiselas azul eléctrico.
- Peces trompeta y peces ballesta, más discretos a lo largo de los pequeños cantiles.
- Tortugas verdes sobre las praderas marinas, menos seguras que en Anse Dufour pero bien presentes.
- Rayas látigo sobre la arena y erizos diadema en los recovecos.
Los mejores sectores no están en plena laguna, sino en los bordes: el contorno del Îlet Chevalier, cabezos de coral aislados y la franja interna del arrecife. En el plano ético, mantente en superficie, no pongas nunca el pie sobre el coral, opta por una crema mineral o una camiseta anti-UV y guarda de 3 a 5 metros de distancia con cualquier tortuga. Lleva tu propio material: no siempre hay alquiler in situ (si no, de 8 a 15 € al día).
Cuándo ir: marea, temporada y hora ideal
El buen momento marca toda la diferencia entre una laguna de postal y un agua revuelta:
- La temporada: el Carême (de diciembre a abril). Estación seca, agua más clara, oleaje más raro. En la temporada de lluvias (de junio a noviembre), las lluvias y el oleaje atlántico enturbian el fondo.
- La marea: baja o bajante para la travesía a pie y para un agua límpida. Las carreras de marea, modestas en Martinica, bastan para cambiar la comodidad del paso.
- La hora: temprano por la mañana, antes de las 9 - 10 h. El agua todavía no está removida, la luz ilumina bien los fondos y el exiguo aparcamiento no está saturado. El alisio suele levantarse por la tarde.
- Los sargazos: esta fachada atlántica conoce arribazones según los episodios; consulta las previsiones antes de salir.
La combinación ganadora: una mañana de febrero o marzo, con marea bajante y viento flojo.
