Si solo pudieras ver una playa en el sur de la isla, sería esta. La Grande Anse des Salines, en la punta de Sainte-Anne, es la imagen de postal que aparece en todos los carteles: kilómetro y medio de arena dorada, cocoteros inclinados sobre un agua turquesa y poco profunda, y esa luz tan especial de la estación seca que hace brillar la laguna. Pero detrás del cliché, Les Salines en Martinica esconden mucho más que una playa: una laguna salada en la parte interior, un manglar discreto y un sendero que conduce a un paisaje lunar único en el Caribe. Esta es nuestra guía local, probada y vuelta a probar, para disfrutarla a fondo y evitar las trampas del domingo.
Por qué Les Salines merecen su reputación
La playa debe su nombre a la laguna salada de Les Salines, una laguna salobre situada justo detrás del cordón de arena, donde antiguamente se recogía sal por evaporación. Hoy es una zona natural protegida, gestionada por el Conservatoire du Littoral, lo que explica por qué la playa se ha mantenido relativamente salvaje: nada de hormigón, nada de grandes hoteles, solo los cocoteros y las uvas de playa que ofrecen sombra natural.
En concreto, lo que hace excepcional este lugar:
- Un agua tranquila y poco profunda: el fondo desciende muy gradualmente, ideal para familias con niños y para quienes no se sienten cómodos en el agua.
- Arena fina y clara a lo largo de casi 1,5 km, lo que permite encontrar siempre un rincón tranquilo incluso en días de afluencia, caminando hacia el extremo sur.
- Sombra gratuita bajo los cocoteros, un lujo poco frecuente en las playas tropicales urbanizadas.
- Snacks y food trucks a la entrada de la playa: accras, bokit, jugo de caña fresco, helados. Calcula de 6 a 9 € el bokit, de 2 a 4 € el jugo.

La mejor franja para evitar el gentío
Es LA pregunta que nos hacen en conserjería. Les Salines son víctimas de su éxito: el fin de semana, y sobre todo el domingo, los martiniqueños vienen en familia a hacer pícnic. Es ambiente y auténtico, pero el aparcamiento se desborda a partir de las 11 h y la entrada principal parece un hormiguero.
Nuestra recomendación, tras años sobre el terreno:
- Apunta a antes de las 9:30 h entre semana. La arena aún está fresca, la luz es suave para las fotos y tendrás la playa casi para ti. También es el mejor momento para bañarse, antes de que se levante el viento.
- Evita el domingo si buscas calma. Mejor el martes o el jueves.
- Camina hacia el sur: desde el aparcamiento principal, sigue la playa entre 400 y 600 metros hacia la derecha (mirando al mar). La densidad de visitantes se reduce a la mitad cada cien metros.
- Al final del día, a partir de las 16 h, el gentío del fin de semana se dispersa y la luz dorada del atardecer es magnífica. Cuidado, eso sí: no hay alumbrado, así que sal de la playa antes del anochecer (hacia las 18 h-18:30 h en estas latitudes, todo el año).
Cuándo venir a lo largo del año
La estación seca, el Carême, de diciembre a abril es la época reina: cielo despejado, poca lluvia, mar turquesa. También es la temporada alta turística, así que anticípate. En época de Carnaval (febrero-marzo), la isla vibra y Les Salines se llenan en los días festivos. Fuera del Carême, de julio a noviembre, la playa sigue siendo preciosa pero los chubascos son más frecuentes y el sargazo puede tocar puntualmente la costa (la bahía de Les Salines, sin embargo, está menos expuesta que la costa atlántica).
La parte interior: laguna salada, manglar y aves
La mayoría de los visitantes nunca abandonan la arena. Es un error. Detrás del cordón de cocoteros se extiende la laguna salada de Les Salines, un espejo de agua salobre bordeado de manglar. Al amanecer es un discreto punto de observación: garcetas, garzas, cigüeñuelas, a veces limícolas migratorios. El contraste entre el azul del mar y los reflejos plateados de la laguna merece el desvío, sobre todo para los fotógrafos.
Algunos consejos prácticos:
- Quédate en los senderos: la zona está protegida y la vegetación es frágil.
- Ponte repelente antimosquitos al final del día; la parte interior los alberga.
- No te bañes en la laguna: es una laguna, no una zona de baño.
El paseo a la Savane des Pétrifications
Este es el secreto mejor guardado de Sainte-Anne. Desde el extremo sur de Les Salines, un sendero de senderismo parte hacia la Pointe d’Enfer y luego la Savane des Pétrifications, un paisaje árido y mineral, casi desértico, único en Martinica. Allí se encuentran maderas fosilizadas y una vegetación de sabana seca azotada por los alisios, con panoramas espectaculares sobre el océano Atlántico.
Para llegar a pie:
- Distancia: calcula unos 3 a 4 km de ida desde el aparcamiento de Les Salines, es decir, de 1 h 15 a 1 h 30 de caminata por el sendero litoral.
- Dificultad: fácil a moderada, pero con muy poca sombra. El sol y el viento son intensos.
- Qué llevar: 1,5 L de agua como mínimo por persona, sombrero, protector solar, calzado cerrado (el suelo es pedregoso) y algo para picar.
- Horario ideal: sal temprano por la mañana, hacia las 7-8 h, para evitar el calor del mediodía.
Por el camino bordearás la Anse Trabaud y la Anse à Prunes, de las más salvajes de la isla, a menudo desiertas. Lleva el bañador: son recompensas perfectas a mitad de recorrido.
