Martinica son casi 350 kilómetros de costa y un mosaico de playas que cambia de aspecto según vayas hacia el sur o subas hacia el norte. En el sur, la arena blanca y el agua turquesa de las postales; en el norte, calas de arena volcánica negra acurrucadas al pie del volcán Montagne Pelée. Entre ambos extremos, ensenadas discretas donde te cruzas con más tortugas que bañistas. En esta guía te llevamos a nuestras playas favoritas, te contamos para quién es ideal cada una y, sobre todo, cómo llegar y bañarte con total tranquilidad.
¿Cuáles son las playas más bonitas de Martinica?
Esta es nuestra selección de imprescindibles, desde el gran clásico familiar hasta la cala salvaje que solo conocen los habituales:
- La Grande Anse des Salines (Sainte-Anne) — la más famosa: arena blanca, cocoteros, agua turquesa. Ideal en familia, pero conviene evitar las horas punta.
- Anse Dufour y Anse Noire (Les Anses-d’Arlet) — dos calas vecinas, una de arena dorada y otra de arena negra, conocidas por nadar con tortugas.
- Anse à l’Âne (Les Trois-Îlets) — playa familiar frente a la bahía de Fort-de-France, con un transbordador marítimo que conecta con la capital.
- Plage du Diamant — larga playa salvaje frente al célebre peñón del Diamant.
- Anse Couleuvre (Le Prêcheur) — playa de arena negra en el extremo norte, al final de una carretera espectacular.
- Cap Macré (Le Marin) — salvaje y preservada, accesible únicamente a pie, para huir de las multitudes.
- Las playas del Norte Caribe — Anse Turin, Le Carbet, Anse Céron: el encanto en bruto de la arena negra volcánica.
La Grande Anse des Salines: el imprescindible del sur
Es imposible hablar de las playas de Martinica sin empezar por les Salines, en la punta sur de la isla, en el municipio de Sainte-Anne. Esta inmensa lengua de arena dorada bordeada de cocoteros y uveros de playa rodea un agua poco profunda y translúcida: es la playa emblemática de la isla, la que aparece en todas las postales.
Algunos consejos para disfrutarla al máximo:
- Llega temprano (antes de las 9-10 h) o a última hora de la tarde: el aparcamiento se llena rápido los fines de semana y durante las vacaciones escolares.
- Instálate del lado de Petite Anse des Salines, más tranquilo, si buscas algo de sombra y calma.
- Suele haber puestos de comida y vendedores ambulantes (sorbete de coco, accras, jugo de caña), pero conviene llevar agua de todos modos.
- El baño es por lo general seguro y apto para niños, ya que el agua se mantiene poco profunda durante varias decenas de metros.
Desde Sainte-Anne estás idealmente situado para recorrer todo el sur. Piensa en reservar un alquiler de coche: es con diferencia la forma más práctica de encadenar playas a tu ritmo.
Anse Dufour y Anse Noire: el reino de las tortugas
En Les Anses-d’Arlet, en la costa caribeña occidental, dos pequeñas calas vecinas comparten el mismo valle y ofrecen un contraste sorprendente: l’Anse Dufour de arena clara, y l’Anse Noire de arena volcánica oscura, unidas por un sendero y una escalera que desciende entre la vegetación.
Estas dos calas son sobre todo conocidas por una experiencia inolvidable: nadar con tortugas marinas, que vienen a pastar entre las praderas marinas muy cerca de la orilla. A veces también se cruzan rayas y bonitos bancos de peces.
Para que tu salida sea un éxito:
- Lleva gafas, tubo y aletas (o alquílalos en el sitio cuando sea posible).
- Observa las tortugas sin tocarlas ni alimentarlas: mantén la distancia y no les cierres el paso hacia la superficie, donde respiran.
- Las plazas de aparcamiento son limitadas: ven temprano por la mañana, cuando el agua también está más en calma.
Te lo explicamos todo en nuestra guía dedicada a nadar con tortugas en Martinica, con las buenas prácticas y los mejores momentos.
Anse à l’Âne: la playa familiar de Les Trois-Îlets
Frente a la bahía de Fort-de-France, l’Anse à l’Âne es una de las playas más prácticas de la costa. Su arena dorada, su agua tranquila y la presencia de restaurantes, alquiler de tumbonas y aseos la convierten en un acierto seguro para familias con niños pequeños.
Su gran baza: el transbordador marítimo que conecta la playa con Fort-de-France en unos veinte minutos. Así puedes pasar la mañana en la playa y la tarde descubriendo la capital, sin volver a coger el coche ni enfrentarte a los atascos a la entrada de la ciudad.
El municipio de Les Trois-Îlets ofrece además un montón de cosas que hacer: mercado, jardines, destilerías y pueblos de pescadores. Para no perderte nada, echa un vistazo a nuestro artículo sobre qué hacer en Les Trois-Îlets.
Plage du Diamant: mar abierto y peñón mítico
Con varios kilómetros de longitud, la plage du Diamant despliega su arena frente al célebre peñón del Diamant, ese islote volcánico que surge del mar. Es una playa salvaje y fotogénica, barrida por los vientos alisios, perfecta para largos paseos descalzo al atardecer.
Cuidado, eso sí: expuesta al oleaje del Atlántico, a veces tiene corrientes y olas más fuertes. Algunas reglas de sentido común:
- Báñate cerca del pueblo, donde el mar suele estar más protegido.
- Vigila a los niños en todo momento y mantente cerca de la orilla si sube el oleaje.
- Evita bañarte solo y renuncia al agua los días de mar agitada.
Es más una playa de paseo y panorámicas que de baño tranquilo: tenlo en cuenta para no llevarte sorpresas.
Playas salvajes: Anse Couleuvre y Cap Macré
Si te gusta la naturaleza en estado puro, dos playas destacan sobre las demás.
L’Anse Couleuvre, en Le Prêcheur, marca el final de la carretera en el noroeste de la isla. Tras un corto sendero a la sombra, desembocas en una playa de arena negra acurrucada entre acantilados y selva tropical, al pie de la Montagne Pelée. El ambiente es salvaje y relajante. Lleva buen calzado para el sendero y algo para protegerte del sol: no hay ningún servicio en el lugar.
El Cap Macré, en Le Marin (lado Atlántico), hay que merecérselo: se accede únicamente a pie por un sendero costero. La recompensa es una sucesión de pequeñas ensenadas preservadas, lejos de las multitudes. También aquí, lleva agua, sombrero y calzado de marcha, y ten en cuenta el oleaje atlántico antes de bañarte.
Para estas escapadas en la naturaleza, lo ideal es alojarse en un punto central y salir a pasar el día: descubre todos nuestros alojamientos para encontrar la base perfecta.
Playas del Norte de arena negra frente a playas familiares del sur
La gran pregunta, cuando preparas tu estancia, es: ¿sur o norte? Así puedes decidir.
El sur (Sainte-Anne, Le Marin, Les Trois-Îlets, Les Anses-d’Arlet) concentra:
- las playas de arena blanca o dorada y el agua turquesa;
- un mar a menudo tranquilo y apto para familias;
- más servicios (restaurantes, alquileres, aparcamientos).
El norte (Le Prêcheur, Le Carbet, Saint-Pierre) seduce por:
- sus playas de arena negra volcánica, más discretas;
- escenarios espectaculares al pie de la Montagne Pelée;
- un ambiente auténtico, pero un mar a veces más exigente.
Nuestro consejo: combina ambos. Instálate en el sur por la comodidad y los baños fáciles, y luego dedica un día al norte Caribe por su atmósfera única.
¿Qué playa elegir según tu perfil?
Para ir al grano, aquí tienes un resumen según tus preferencias:
- En familia con niños: Les Salines, Anse à l’Âne (agua tranquila, servicios cerca, arena suave).
- Snorkel y tortugas: Anse Dufour, Anse Noire.
- Naturaleza y tranquilidad: Anse Couleuvre, Cap Macré, playas del norte Caribe.
- Fotos y grandes espacios: plage du Diamant frente a su peñón.
- Playa + ciudad el mismo día: Anse à l’Âne, gracias al transbordador a Fort-de-France.
Consejos prácticos: acceso, baño y seguridad
Algunos reflejos sencillos para disfrutar con tranquilidad de las playas martiniquesas:
- Sol: pega fuerte en los trópicos. Crema solar (idealmente respetuosa con los arrecifes), sombrero, camiseta anti-UV para el snorkel e hidrátate con regularidad.
- Baño: opta por las zonas vigiladas cuando existan, ten cuidado con las corrientes de resaca en las playas expuestas al Atlántico y no sobreestimes nunca tus fuerzas.
- Pertenencias: no dejes nada de valor en el coche ni sin vigilancia sobre la arena.
- Medio ambiente: llévate tus residuos, no arranques el coral y mantén las distancias con la fauna.
- Manzanillo: localiza los árboles marcados con una raya roja; no te refugies bajo ellos ni toques sus frutos, su savia es irritante.
- Acceso: muchas playas se alcanzan por carreteras pequeñas o senderos. Un coche de alquiler te dará una libertad valiosísima para explorarlas todas.
¿Dónde alojarse cerca de las playas de Martinica?
Para recorrer las playas del sur y de la bahía de Fort-de-France, Les Trois-Îlets (Anse à l’Âne) es una base ideal: vistas al mar, piscina, transbordador a la ciudad y acceso rápido tanto a Les Anses-d’Arlet como a Sainte-Anne.
En Hostel Toucan, nuestros alojamientos en Martinica con una nota de 4,7/5 te sitúan a pocos minutos de las playas más bonitas, con todo el confort para volver por la noche tras un día de arena y tortugas. Reserva ahora y compón tu estancia playa a playa: tu rincón de paraíso martiniqués te espera.