Hay pocos espectáculos tan conmovedores en Martinica como el de una tortuga marina remontando la playa al caer la noche para depositar sus huevos. Tras años acompañando a nuestros viajeros y participando como voluntario en algunas noches de vigilancia, puedo asegurárselo: presenciar un desove de tortugas en Martinica se merece, se prepara y, sobre todo, se respeta. A diferencia del snorkel con las tortugas que pastan en las praderas marinas de día, la anidación es un momento frágil, regulado por la ley y vigilado por una red de voluntarios apasionados. Esta es mi guía de campo para saber dónde, cuándo y cómo observar este fenómeno sin dañar jamás a estos animales protegidos.
Qué tortugas desovan en Martinica
Tres especies de tortugas marinas frecuentan las aguas y las playas de la isla, todas íntegramente protegidas por decreto. Confundirlas es habitual, así que aquí tiene cómo distinguirlas.
- La tortuga laúd (Dermochelys coriacea): la gigante, de hasta 2 metros y más de 500 kg, reconocible por su caparazón flexible con quillas. Es la más espectacular de observar durante el desove. La búsqueda de una playa de desove de tortuga laúd moviliza cada año a los voluntarios, ya que la especie está en fuerte declive a escala del Caribe.
- La tortuga carey (Eretmochelys imbricata): más pequeña, de pico ganchudo, anida sobre todo en las playas discretas del sur y de la costa caribeña.
- La tortuga verde (Chelonia mydas): presente en el mar todo el año, desova más raramente en la isla pero sigue siendo la campeona de las praderas marinas que uno se cruza buceando con tubo.
Conviene saber: una misma hembra remonta a desovar varias veces durante la temporada, con unas semanas de intervalo, y luego no regresará hasta dentro de dos a cuatro años. De ahí el valor de cada desove.

Temporada de anidación: cuándo viene a desovar una tortuga
La temporada de desove se extiende globalmente de marzo a octubre, con matices según las especies:
- Tortuga laúd: sobre todo de abril a julio, con un pico en mayo-junio.
- Tortuga carey y tortuga verde: más bien de junio a octubre.
La incubación dura después unos 60 días en la arena: las emergencias de tortuguitas se concentran por tanto del verano al otoño, a veces hasta noviembre. En concreto, si se aloja en Martinica entre mayo y septiembre, cae dentro de la buena ventana, tanto para el ascenso de una hembra como para una eclosión.
Cuidado, sin embargo: este periodo se solapa con la temporada ciclónica (junio a noviembre) y la estación húmeda de invierno. La estación seca del Carême (de diciembre a abril), ideal para el resto de la isla, en cambio no es la mejor para el desove. Es uno de los raros casos en que el calendario turístico clásico y la naturaleza no coinciden.
Dónde observar el desove: las playas que hay que conocer
Las tortugas eligen playas de arena suelta, poco iluminadas y tranquilas. Varias zonas son seguidas históricamente por los voluntarios. Por respeto a las consignas, me mantengo deliberadamente general: no se difunde la ubicación exacta de un nido activo.
El norte-Caribe y la costa salvaje
- Grande Anse du Diamant y las playas del sur-Caribe acogen regularmente desoves. Buscar un rastro de tortuga en Grande Anse al amanecer, esos amplios surcos en abanico que ascienden hacia la vegetación, es uno de los grandes estremecimientos del verano martiniqués.
- Las ensenadas del norte (Le Carbet, Le Prêcheur, anse Couleuvre, anse Lévrier) y su arena negra volcánica son sitios predilectos de la tortuga laúd, por estar poco frecuentados de noche.
El gran Sur y el Atlántico
- Por la zona de Sainte-Anne, de Sainte-Luce y de las playas preservadas del sur, las tortugas carey encuentran calas discretas para anidar.
- Algunas playas del Atlántico, más salvajes, también están afectadas, pero el estado del mar allí hace la observación más aleatoria.
Mi consejo: nunca salga solo a la caza de la tortuga en una playa de noche. El buen reflejo es pasar por la red de voluntarios (véase más abajo), que organiza seguimientos supervisados y sabrá orientarle sin perturbar a los animales.
Observación nocturna de una tortuga: las reglas de oro
La observación nocturna de una tortuga obedece a un protocolo estricto. Una hembra molestada durante su ascenso puede dar media vuelta y soltar sus huevos en el mar: el desove se pierde entonces. Estos son los gestos no negociables, los que todo voluntario le recordará.
- Nada de luz blanca. Teléfonos, frontales, flashes de fotos: todo eso desorienta a la tortuga y, más tarde, a los recién nacidos que se orientan por la claridad del horizonte marino. Si es necesario, se usa una lámpara de luz roja, poco intensa.
- Manténgase a distancia y por detrás. Uno se sitúa detrás de la tortuga, nunca delante de su cabeza, a varios metros, y solo se acerca una vez que ha entrado en desove (estado en el que ya no retrocede).
- Silencio e inmovilidad. Nada de grupos ruidosos, nada de movimientos bruscos, se susurra.
- Nunca se toca al animal, no se le monta, no se intenta darle la vuelta ni “ayudarle”.
- Ningún residuo, ningún obstáculo. Se lleva todo de vuelta, no se cava, no se planta una sombrilla y se evitan los fuegos y la música en las playas de desove en temporada.
- Perros atados con correa, o incluso dejados en el alojamiento: pueden desenterrar los nidos y asustar a las hembras.
Recordatorio legal: molestar, capturar o perturbar a una tortuga marina, destruir un nido o recoger huevos constituye un delito castigado con fuertes multas y penas de prisión. No es teoría: los controles existen. Para situar esta salida dentro del conjunto de su programa, consulte nuestra guía completa de Martinica.
¿Y si me topo por casualidad con una tortuga?
Ocurre, sobre todo durante un paseo nocturno. El reflejo: apagar toda luz, retroceder, mantenerse discreto y observar de lejos. Si la tortuga está en dificultad (herida, atrapada en una red, desorientada) o si encuentra un nido amenazado, avise a la red en lugar de intervenir usted mismo.
